domingo, 14 de marzo de 2010

Fueron meses de espera, de tristeza, de pena. Eusebio no era el mismo sin Lucía, a pesar de caminar por la vida con sus aires rechulones, con la mirada bien alta...riendose de todo, de todos. Era un pobre hombre, si, un pobre hombre. Por el día Eusebio era el más descarado con cualquier mujer con un buen tipín, cualquiera que enseñase un poco de carne, y si lucía estaba delante, aún más. Feliz por cualquier sitio.
-"¿Las ocho de la mañana? ¡Nos queda un día entero por delante!"-.
Pero Eusebio sabía de sobra que, la verdad de su vida era otra, que su vida estaba arruinada sin esa chica que, poquito a poquito, cachito a cachito, le hacía feliz, le hacia volar, soñar, sentir.
Han pasado muchos dias, varios meses. Eusebio no es el mismo, las noches de Eusebio son frias, tristes, raras. No llora ni ríe...no siente.

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