viernes, 4 de diciembre de 2009

Pronto moriré.

La vi cerrar aquellos lindos ojos y lo comprendí todo. Me tumbe a su lado esperando una caricia que nunca llego. Se había ido y no conseguía alcanzarla.
Acaricié su dulce y pálida cara notando aquel frió que erizaba todo mi cuerpo. Le cerré aquellos ojos verdes mientras intentaba adaptar aquel rígido cuerpo al mio, bese su boca, buscando ese aliento que tiempo atrás me abrasaba y que hoy había desaparecido completamente.

Bajo un silencio que actuaba como testigo le susurre al oído: adiós querida mía, no desesperes, pronto llegara el día en el que volvamos a estar juntos.

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